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jueves, 26 de agosto de 2010

Una Prisión de Montañas.

Bogotá 5:30 am. El sol en muchos lugares comienza a colarse entre las cornisas, los edificios, el filo de las montañas y las ventas ambulantes de jugo de naranja.
El cielo adquiere tonos rojizos y amarillentos que van desapareciendo con cada minuto de luz que se cierne sobre la ciudad atrapada entre sus costras de miseria y heroísmos que son cubiertos con el manto del anonimato. La ciudad tiene un aire frío que se condensa en nuestras narices con los primeros sorbos de un café de panadería, ceniciento y rústico como el cuncho que sale de la greca. Así la ciudad se va despertando, lavandose el rostro adormecido todavia y abriendose paso al nuevo día que le exige razón de ser.
Todos usamos los Autobuses, algunos el metrobus y nos preparamos para aceptar la aventura de forma solidaria con los ladrones, los adivinos callejeros, los aromas que nos advierten que el compañero de asiento -o de intersticio... por que en algunos no existe eso que llamamos espacio- aun no se ha bañado, tiene signos de resaca o ha salido milagrosamente de un galpón.

Llegamos a la "oficina" que no es más que el recodo improvisado al que le hemos asignado el título (porque todos en nuestro país queremos una oficina. Nos da estatus y nos hace sentir más importantes). Puede ser una esquina en la que se ofrecen llamadas a todo operador, un puesto de salchichas con gaseosa a 1500, un salón de clase o una oficina de verdad.

No nos hemos dado cuenta de que estamos en una prisión que nos hace libres... Sin hervideros de mosquito, caras penosamente tristes y vagones o cabinas silenciosas y abundantes en rostros desolados.

Pero para nosotros no hay historias. Apuesto a que las nuevas generaciones no saben nada de la antigua calle del agrado, el cineclub el muro, los callejones de la macarena, los desayunos en la plaza del 7 de agosto -ahora no sabrán que es una plaza-, los dialogos pauperrimos de algunos narradores en usaquén... Hasta yo mismo he olvidado.

Algunos prefieren New York con sus rascacielos que entorpecen la vista y sus avisos de neón que producen náusea. Otros Buenos Aires con sus hermosas construcciones coloniales, esquinas llenas de mate, fernet, vino tinto, alfajores y media lunas, rubias despampanantes y avenidas infestadas de teatros.
Pero ¿Quién prefiere esta prisión de montañas?

¿Esta prisión donde el aire -aunque desmejorado- aún continua delgado y respirable?
¿Esta prisión que nos rodea de verde y nos permite soñar adentrarnos en los cerros y perdernos entre su humedad y su calor?

Necesitamos historias que nos llenen la boca de nombres y experiencias, no números que se repiten como un mantra obligatorio.

Bogotá nos necesita un poco más.

sábado, 21 de agosto de 2010

Cuidadito con lo que dice

Sí, lo digo tácitamente. No existe error más común en aquellos que manejan discursos que caer en la trampa del orgullo y jugar al teléfono roto. Hace un par de días asistía a una charla de inducción a un programa de conciertos para la ciudad y el discursante, lleno de buenas intenciones hizo -quizá con el objetivo de hacernos entender de manera más sencilla- una afirmación categórica refiriendose a una especie de molusco sobre el que se realizan estudios relacionados con el cerebro humano y el aprendizaje del mismo.

Claro, de su boca dicha afirmación salió llena de fe y convencimiento al grado en que muchos aceptaron de forma crédula lo dicho sin objetar públicamente o al menos objetar mentalmente.
¿Cuál fue la afirmación?. "Existe un animalito en el océano, la aplysia. Un molusco que se "
transforma"
en planta para alimentarse. Cuando ya no tiene más alimento se "transforma" de nuevo en molusco, cambia de domicilio y se aloja de nuevo en otro lugar en el cual reciba alimento para "transformarse" de nuevo en planta"

Bueno, sin duda esto fue increíble -al menos para mi- y por supuesto sorprendente para todos los presentes. Pero quedé con la duda y es que ¿por qué no tenerla? si eso sucediera tal cual como lo dijo implicaría aceptar de plano que un vaca para conseguir alimento se transforma en planta para saciar su necesidad en momentos precarios (sí, sí, lo sé...tenga cuidado con lo que dice. Pero aclaro que uso la exageración como herramienta para llegar al punto al que quiero llegar).

Busqué y relacione las palabras "planta", "molusco" y no obtuve ningún resultado. Luego pensé : "las plantas del océano son algas" e intenté relacionar ambas palabras. Esta vez los resultados fueron demasiados pero siempre se referian a los moluscos que se alimentan de algas.
Decidí ser más específico y busqué "Aplysia". Grande fue mi sorpresa al encontrar en variedad de textos -desde monografías hasta las definiciones de wikipedia- que la Aplysia, lease bien, No se transforma en planta.
Aplysia es un tipo de molusco semejante al caracol, más grande y sin concha en su espalda. Se le conoce vulgarmente como la liebre de mar y efectivamente está siendo estudiada por científicos del comportamiento para esclarecer la forma en que funcionan las sinapsis nerviosas encargadas del aprendizaje y su relación con el movimiento.
Lo que sí sucede con aplysia es que, al movilizarse y asentarse en un grupo de algas para alimentarse de ellas, adquiere la pigmentación de la planta a un grado en que se hace dificil para el ojo humano distinguir entre el alga y el molusco.
Gran diferencia entre "Transformar" y "Mimetizar".

Transformar: 1. tr. Hacer cambiar de forma a alguien o algo. U. t. c. prnl.
2. tr. Transmutar algo en otra cosa. U. t. c. prnl.
3. tr. Hacer mudar de porte o de costumbres a alguien. U. t. c. prnl.

Mimetizar: (De mimético).
1. tr. imitar (‖ hacer algo según el estilo de otro).
2. prnl. Adoptar la apariencia de los seres u objetos del entorno.

(Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. Vigésima segunda edición)
Por lo demás, todas las afirmaciones del discursante fueron acertadas pero esta situación revela una patología común entre quienes nos dedicamos a la enseñanza.

Creemos que, como poseedores de un conocimiento que impartimos, tenemos el derecho inmarcesible* e irrefutable de considerar la nuestra como la última palabra.
Es más, lo apoyamos con una fe ciega sobre la base de un argumento como: "Eso salió en Discovery Channel" o "Eso salió en la prensa" o PEOR AÚN "Eso lo dijeron en el noticiero ayer, es que ¿No vió?" (de golpe lo vieron en la sección de entretenimiento)

*Inmarchitable

Para la muestra, citaré otros dos casos:
1. Una amiga: "Rodrigo, Está comprobado científicamente que Jesús se casó con María Magdalena". Yo le pregunte asombrado y profundamente interesado : "¿Cuál es tu fuente de información? Me encantaría investigar al respecto" a lo que ella contestó: "El codigo de Davincci". Bueno... Se imaginarán el zainete que le dí por semejante tontada. Hoy día subordinamos una verdad gigante: La gente cree lo que oye o lo que lee. Es difícil que todo ser humano mantenga una actitud investigativa todo el tiempo, me incluyo por que yo mismo he creído y creo varias veces lo que leo u oigo cometiendo atropellos desconsiderados con mi interlocutor.

2. Un Profesor, refiriendose a las herramientas de enseñanza aplicadas a los niños con síndrome de down dice: "Por supuesto que no podemos mirar estas situaciones con compasión". Mi conciencia me acusó. La compasión por supuesto según el diccionario hace referencia a la conmiseración hacia quienes sufren penas o desgracias. Pero es curioso que también use el término lástima o pena para referirse a este valor que ha ido deformandose considerandolo un defecto más bien que una virtud. También la compasión se relaciona con la clemencia, virtud que modera el rigor de la justicia (ambas definiciones tomadas del Diccionaro general ilustrado de la lengua española "VOX" cuarta edición de 1980).la palabra "Lástima" también aunque relacionada con "compasión" puede vertirse como quejido o cosa que causa disgusto. Teniendo en cuenta estas definiciones, si bien podemos hacer uso de los términos, su significado variará dependiendo del contexto en el que se usen. La enseñanza en todas sus formas y dirigida a todos los públicos, independientemente de las circunstancias que la rodeen, requiere de virtudes. Es decir que un acto en el que se manifiesta la compasión humana en un contexto virtuoso, relacionado con la justicia, es sin duda alguna la enseñanza. Por lo que podemos deducir que la palabra que debió usar en este caso fué "lástima" (Que se refiere a algo que hiere o genera dolor y que que excluye la empatía con quien la sufre) y no "compasión" (que en este contexto se usaría más como clemencia, un acto que refleja rectitud y justicia)

Por supuesto que hice la corrección y tuve adeptos y detractores. Principalmente el mismo profesor que, justificandose internamente en sus años de experiencia y su título de "maestro", alegó a capa y espada que mi observación estaba fuera de lugar.

Solo quiero generar algún tipo de reflexión que nos permita (que me permita en primera instancia) reconocer con humildad que todos aprendemos diariamente y que nos emociona hacerlo. Un artista decia: "No hay nada más sabroso que aprender". Posición extremadamente acertada viniendo de un cerebro que se mantiene inquieto y en ejercicio constante de facultades investigativas ligeramente diferentes de la ciencia (les boto el dato: La palabra "Tecnología" etimológicamente viene de la construccion "Tecné"=ARTE o ciencia y "Logos"=Estudio. Podríamos decir que el arte y la ciencia tienen muchísima más relación que la pensada).

Por eso, Llamemonos cordialmente la atención y procuremos un uso más adecuado de la palabra. Invitemos y aceptemos la invitación a alejarnos de las definiciones y las posiciones caprichosas y entreguemonos juntos al cuento sabroso de la investigación y el aprendizaje.

Ah, Sí... Y ¡Cuidadito con lo que dice!

Por Rodrigo Flórez

viernes, 20 de agosto de 2010

Sobre la patología del forista de prensa virtual

La rapidez con la que algunas enfermedades se propagan y, de manera casi inmediata en algunos casos, son declaradas Pandémia me ha puesto a meditar en otro tipo de enfermedades intelectuales que preocupan menos a la medicina y mucho, almenos, al redactor de estas líneas.

En el año 2001 -No el que desde los años 80 esperó con tanto anhelo Stanley Kubrik-presenté las pruebas de estado, envuelto en un misticismo que se ha perpetuado hasta nuestros días. Recuerdo muchísimo el módulo de español y literatura en el que la secretaría de educación había puesto profundo interés, particularmente en lo que concierne a la comprensión de lectura. Así, teníamos en la sección de respuestas posibilidades como :
"En la lectura anterior se entiende que:
A) Juanito es pariente de Pepita
B) El cerdo es el amante de Juanito
C) El párrafo explica la obesidad del cerdo y la necesidad de afecto de Pepita
D) Juanita y Pepito son hijos obesos del cerdo, cambiaron de sexo y necesitan afecto..."

Sí, las respuestas eran tan inverosímiles como las lecturas y como las situaciones en las que nos ponen los enunciados de los problemas matemáticos de los libros de texto. Obviamente, no solo la secretaría de educación, sino el ministerio de educación han fracasado conjuntamente en el propósito de educar para leer y en el de leer para educar.

La prueba irrefutable de esta afirmación se encuentra a la vista de todos los cibernautas que consultan ritualmente cada mañana la prensa virtual y de paso, comentan en los foros de lectores compartiendo sus opiniones que, egoísta y egotístamente, consideran el aporte que cambiará el día de otro lector, el apunte que salvará a la humanidad. Nada más lejano de la realidad.

La verdad es que muchos de estos comentarios resultan flojos, regurgitados y carentes de lo que, en un grado mínimo, deberían tener: Comprensión.

Para citar un ejemplo, hoy leí una pequeña columna en un diario de tradición en la que se hablaba de la elaboración de Biocombustibles a partir de los desechos del Whisky. Una columna bastante breve pero al mismo tiempo interesante por su contenido debido a uno de los temas en boga hoy por hoy: El calentamiento global.
Tuve el deseo de comentar pidiendo un poco más de información y dirigí mi vista hacia la sección de comentarios. Comencé a leer y bueno me encontre con algunas respuestas:

"4.Por: juankama88 - Hace 1 hora

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Siempre soñe con tomar combustible, ahora se me presenta una linda oportunidad


1.Por: gusni - Hace 3 horas

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Entonces, nos tocará soportar el " Tufo " ahora en los vehículos y luego seguir inhalándo el de los enguayabados en la oficina.


6.Por: neogeo007 - Hace 53 minutos

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Cuando el Biobutanol llegue a Colombia, lo primero que harán es Adulterarlo, y as(í) dejar al carrito sin farolas"

Claro, para mí estos son los comentarios más académicos -y no estoy usando sarcasmo- porque para la comedia se necesita intelecto. Sin embargo, resultan flojos para el crecimiento intelectual. Ahora veamos algunos ejemplos, esta vez de "chorradas" que se dicen sin pensar: Una nota (porque a eso no debería llamársele articulo ni en broma) en la que se narra con dimensiones sobrenaturales el nacimiento de “un cerdo de seis patas” en una provincia de La Republica de Argentina.
“Por: ElMejorComentario - Hace 3 horas
The end is near - 2012 - el fin está cerca.”
• Tomado de: http://www.eltiempo.com/verde/faunayflora/un-cerdo-con-seis-patas-nacio-en-la-provincia-de-san-luis-argentina_7872549-1

• Otro enlace para el siguiente comentario: http://www.eltiempo.com/colombia/bogota/reparos-a-los-disenos-del-metro-de-bogota_7681886-1
“147.Por: AJOTA - Viernes 30 de abril de 2010 11:30 a.m.
Votar en contra [ 0 votos] Votar a favor [ 2 votos]
Esta gente si es inpeta! a tm le toca parar en semáforos o si llegan a hacer una protesta lo bloquean y ahi quedo su eficiencia y su velocidad queda en 0 km/h, vamos a ver si con un metro que va a una velocidad constante la gente se le da por atravesarse a bloquearlo en los rieles o tuneles a ver que les pasa.” *

*Noten que escribió “inpeta” no “inepta”. Qué ironía.

Estos son solo una muestra pequeña de lo increiblemente aburrido que puede ser leer este tipo de comentarios con la esperanza de crecer de alguna forma en sentido intelectual.
Seguiré en la busqueda de tonterías…he leído tantas ya que no recuerdo con exactitud donde las he visto.
Continuaré en mis incursiones para seguir denunciando algo que me saca de cabales. Luego les comento.

martes, 17 de agosto de 2010

Monólogo de los Reproches

Martes 17 de Agosto:

Logré apenas levantarme aún con signos de resaca, una que responde al abuso de mis sesos y no a la ingesta de alcohol (que también existió, confieso, pero no hasta el grado de provocar las consecuencias matutinas de rigor para quienes exageran con el néctar).

Desperté entre unas redes anónimas, inexplicables al menos para mí, deseando respirar el aroma de las calles de Buenos Aires y perderme entre los ruidos del subterráneo, las medias lunas y el pastel de papa junto al obelisco que se erige como un magno monumento pero que de cerca no parece gran cosa, las figuras porteñas que robaban mi aliento, ese café tan rústico y ceniciento, el silencio de sus ciudadanos, los tapetes rebosando de películas pirata y las constantemente rechazadas invitaciones a comer alfajores empalagosos.

Desperté deseando ver el reflejo de la calle sobre los cristales del café que se encuentra en la esquina de Piazzola, haber tenido más dinero en los bolsillos para comprar un poco mas de vino y un poco más de tiempo para volver a pisar la ruta de Santelmo, Tomarse fotos con mafalda y comprar más discos que aquí son imposibles de obtener.

Desperté "con el pucho de la vida apreta'o entre los labios, la mirada triste y fría, algo lento el andar...", con un obsesivo y copioso deseo de caminar entre "[...] fields of gold" de un tiempo que hasta ayer se escurrió entre mis dedos bajo la mirada impotente y resignada al proceso de una adaptación involuntaria, accidentada y coaccionada por fuerzas que nunca podría controlar (pero que sin duda quisiera hasta cierto punto).

Entonces encontré en mi abdomen un bulto maligno, un tumor siniestramente oscuro y venenoso, una náusea que tenía que evacuar desde hace mucho. Sí, creo que ese vacío es mi temor más profundo y atrincherado. Lo confieso, la soledad me asusta tanto como las inyecciones. Creo que por esa razón hablé de las fotografías que tengo de una ciudad como la mía ( La Bogotá de los años 80), esas fotografías en las que el tiempo va sustrayendo a sus protagonistas y va agregando uno que otro actor de reparto... Y ¿saben algo?... Siempre detesté esas fotografías, aquellas que son el testimonio hipócrita de una promesa que nunca se cumplió, aquellas que no son sino el simple protocolo que justifica la existencia de una familia. Detesté y detesto las fotografías que guardan ilusiones o espejismos.

Claro, aprendí a valorar las fotografías de re-encuentro, las que nos dejan atestiguar el paso de los años y bueno... Nos preparan para que uno de sus protagonistas desaparezca en las próximas décadas si algo extraordinario no sucede antes. Aprendí a valorar las fotografías mentales de todos los momentos genuinamente atesorables, los que nos llenan de dolor y alegría por igual (Aún cuando los momentos dolorosos aparezcan borrosos, como manipulados intencionalmente para desaparecerlos).

Desperté recordando las notas en las que juraba mantenerme firme e inamovible en mi forma de pensar... Recuerdo ese "Juntos" tan preciado para mí...
No he parado de suspirar y de contener las lágrimas en la represa del orgullo. No he dejado de esperar su llamada de rescate -y confieso que, como todo ser humano, no soy invulnerable a sentirme poco importante cuando Alguien importante para mí no se manifiesta con un "hola, ¿cómo has estado?"-, esa a la que comienzo a resignarme.

Desperté pidiendo auxilio... No me mal interpreten, no soy de esos Hombres modernos que se apoyan en el *123 interpersonal, no. Soy un hombre chapado a la antigua y de vieja usanza, criado con el credo de nunca arrodillarse ante los hombres y apretar las muelas ante los "hooks" y los "upercuts" de la desesperación, las situaciones difíciles de la vida y los problemas que se levantan como muros inexpugnables de ciudades avasallantes con reputación de "Zigurat".

Desperté y luego de salir del mareo y ubicar claramente algunos puntos de referencia descubro ser el envase que contuvo los reproches mudos de mi corazón..."así son las cosas: amargas, borrosas. Son fotos veladas de un tiempo mejor".
Así supe por que renazco con cada nota en expulsión, con cada tango, con cada canción que me trae el rayo de sol.
Ahora sé que por lo único que debo reprocharme es por tambalear un segundo.
Solo conozco un camino, una forma de avanzar.
Me resuelvo entonces: Levanto mis brazos... de nuevo a pelear.

Por: Rodrigo Flórez

lunes, 16 de agosto de 2010

"Walk on fields of gold".

Decidí titular esta entrada así por esa canción de "Sting", esa que habla de un cielo amarillo.
Hace 27, ya casi 28 años comencé a vivir una historia que no elegí vivir, una que cuenta de cinco hermanos, todos varones, que se criaron con las costumbres típicas de la Bogotá de los años 80, sus convulsiones, la clase media, las salídas con los tíos, los primos que apenas uno volvería a ver hasta dentro de un mes y por esas extrañas ironías de la vida advertíamos que sería un domingo, y los valores de una generación cuya visión de libertad, juventud y objetivos se verían alteradas (positiva y negativamente) por los aromas de hollywood y "rambo", "karate kid" (con Pat Morita), "Foot lose" y "the breakfast club" ("El club de los 5" en su versión en español).
Así entonces con los años vi como se esfumaban delante de mis ojos esos campos celestes y que por alguna razón solían ser los más azules y dorados, llenos de árboles gigantes que adornaban la calle 116 y de gente que disfrutaba de lo que en ese entonces se conocía como "clase media".
Mi intención con esta nota no es el recuento histórico. Creo que simplemente necesito decir que hoy siento que terminó algo.
No soy fanático de publicar mi vida privada o mis emociones más profundas de una forma directa.
Considero que vale la pena intentarlo desde otro ángulo que aún me permite "hablar de mi sin hacerlo" como dicen algunos conocidos.
Empezaré por los reporches, esas medidas social y emocionalmente rústicas pero siempre de moda. El primero, lo más importante que reprochar es precisamente este blog. Es la medida que me permite hablar de lo que a nadie le interesa escuchar. Efectivamente nadie soporta (al menos no ahora, no en este presente) hablar conmigo de extraterrestres, la conciencia social, los comics, los poemas que tan mal escribo o las razones por las que el "festival de verano" no debería llamarse así. Reprocho que esto se este volviendo un amigo imagnario pero reprocho tambien a aquel que llamandose amigo me trata con la indiferencia de una pared.
Reprocho una soledad que hoy se ha hecho evidente desde todo flanco. Las reprocho a ellas, a la que no luchó nunca por los dos, a la que dice amor condenandome a la indiferencia, a la que se niega la oportunidad de vivir algo fantástico por algo aún más fantastico y se arrepiente a mitad de camino.
Me reprocho a mi mismo por esa fe ciega en la gente, por ese altruismo necio fundamentado en la creencia sólida de lo correcto.
Me reprocho por haber perdido el "ojo de tigre" del que Jairo me habla tanto. Me reprocho la estática que permito que interfiera con mi vida cada vez que me llena el desaliento.
Creo que no podría reprochar a nadie más... Creo firmemente que solo me puedo reprochar en exceso...
continuaré mas tarde...me duele la cabeza

jueves, 12 de agosto de 2010

De conspiraciones y otros demonios.

En la madrugada de hoy nos relamimos en los sabores de la incertidumbre.
Recuerdo aquella época en la que contabamos con la posibilidad a flor de piel de no volver a pisar nunca más el suelo de nuestro hogar o ver a nuestra familia. Recuerdo estar viendo en las noticias rostros cubiertos con sangre, polvo y ceniza; Rostros llenos de angustia y zozobra...sucumbiendo al pánico y a la desesperación.
Recuerdo a mi mamá suplicandonos la procura del cuidado y las campañas policiales para detección de coches bomba. Yo era un muchacho, un niño que no entendia el terror como algo fuera de lo común sino como una novedad que pronto haría parte de lo cotidiano, al menos para mí, como lo seria la aparición del nintendo, el mundial del 94 y las canicas. No me mal interpreten, no estoy diciendo bajo ningun contexto que la violencia sufrida hoy es algo que tengamos que aceptar con la misma resignación con la que aceptamos usar el cepillo de dientes. Digo que, cercano a los 30 años, veo ahora la seriedad de lo sucedido.

Agradezco infinitamente al creador estar aquí presente, sin un solo rasguño y disfrutando de una sopa caliente con tranquilidad. Por supuesto, tampoco podemos tapar el sol con un dedo y decir que aquellos días con el terror a flor de piel quedaron atrás porque no hay nada más lejano de la realidad que eso. Sin embargo, esta ola de sucesos alimentan más a las masas que creen haber tomado la píldora correcta que los ha sacado del letargo de la "matrix" y que comienzan de manera casi que inmediata y febril a hervir en medio de conspiraciones políticas. Tienen razón en concebirlas, después de todo la realidad mundial y las películas hollywodenses han hecho su agosto agitando nuestros temores. Justamente por eso no veo por que aplaudir esas conclusiones. No son nevedosas en ningun campo.

Hago la aclaración: No me inmiscuyo en política, no defendere ninguna conspiración o posición respecto a lo que sucedio esta madrugada del jueves 12 de Agosto de 2010 en la ciudad de Bogotá. Simplemente hago la observación de los eventos y me permito reflexionar sobre como pudieramos olvidar la seriedad del asunto creyendonos más sagaces que Sherlock Holmes o Agatha Christie y asumirlo como un evento de la cotidianidad.
Nada más pensemos en el amarillismo y todo lo que se lucró la prensa sensacionalista con este suceso. Nosotros les hemos dado la licencia para que esto suceda y podríamos estar uniendonos a viva voz para tapar la realidad con un dedo. De esa forma podriamos estar conspirando inconcientemente para creer en algún lugar de nuestro corazón que las cosas han cambiado, seguirán cambiando y mejorarán.

Podriamos estar entrando en un letargo genuino al negar nuestra esencia como género humano y asumirnos como una raza nacional que se erige sobre otras aplastandolas. Para eso solo hay que escuchar o leer la cantidad de comentarios llenos de pasión nacional en los foros de los periódicos o en las calles. Mientras unos piensan en la integridad Nacional, otros en los supuestos héroes que ha concebido la democracia (ojo que esto es lo que ha dicho la gente. Estos comentarios no representan mi opinión a ese respecto.) y otros en las aparentes razones políticas o no del atentado, muy pocos piensan en el portero que resiste la explosión en sus rodillas acurrucandose de forma inmediata, en los pasajeros del autobus que estuvo a escasos segundos de recibir la explosión de forma directa o los habitantes del sector que apenas se levantaban.

No me quiero imaginar sus rostros de pánico. Esos son los rostros reales por los que quizá estamos conspirando para arrebatarles la importancia que estos merecen. Gracias a Dios no hubo víctimas fatales, pero si hubiese sucedido algo funesto... Los noticieros, la prensa y los medios estarían solo sacando provecho de la situación. Nos hemos acostumbrado de forma mojigata a la violencia. Decimos repudiar el narcotrafico que nos golpeó con esa primera ola de atentados en el D.A.S, el centro de la 93 y otras tragedias... pero al mismo tiempo corremos a encender el televisor para aplaudirle al "cartel de los sapos" o a "Rosario tijeras". ¿Ya olvidamos?... ¿Olvidamos la imagen de una mujer con un collar bomba?... Corro el riesgo de ser atrevido... pero siento en el ambiente -al menos en los medios y no juzgo a todo el gremio, es la generalidad sobre la particularidad- un morbo que crece a paso agigantado por sentirnos Víctimas de un 11M o un 11 de Sep y ser más cercanos a una capital del mundo por estos hechos.
No deberiamos gastar tanta neurona pensando en quien lo hizo, por qué ni para qué. Son las autoridades quienes necesitan esos detalles para adelantar los procesos judiciales a estos delincuentes. Lo que nos compete a nosotros como ciudadanos es estar alerta y ser diligentes para prestar ayuda cuando se necesite. No conspiremos para tapar el sol con un dedo... Podriamos estar olvidando o evitando ver lo más importante.

Jueves

Diría yo que es un día con una sombra siniestra, como de película de terror.
Quiero decir, a ninguno de nosotros nos gustaría quedar cristalizados en el tiempo un día jueves, podríamos acceder a dicha fantasía un miercoles, un viernes incluso un lunes (y soy atrevido con lo que digo) pero jámas pasa por nuestras cabezas un jueves.
El jueves tiene un aroma -al menos en mi ciudad- frío y lúgubre que me produce alergia, malestar... el mal del siglo (El de José Asunción Silva).
Creo que todo esto lo digo para disfrazar una soledad nauseabunda que me atrapo con arañazos, dando tumbos y golpes bajos el día de hoy.
Tengo un deseo enorme de ser advertido por alguien, que mis inquietudes perturben el flujo de sus ondas de manera casi telepática. Escuchar el teléfono y sentir que me derrito en un abrazo que consuele y abrigue. Disculpenme, pero pasar la tarde junto a una solitaria taza de café instantáneo tan insipido como una sopa sin sal no resulta ser lo más alentador.
Pero hasta de los días más oscuros puede brotar una ternura que se resista a la furia de los elementos, una historia que anuncie el fin de una estación helada.
Probablemente es el café o la resistencia al cambio.
Me encataria que me llamaras, que sintieras como me desvanezco y me rescates con un -hola!.
Creo que tendré que conformarme con el café y esperar a que sea viernes.